
Hoy no voy escribir sobre una película o sobre el cine en si, hoy quiero delatar y definir mi pasión por el séptimo arte, como simple ejercicio de poder describirlo y descubrirlo. Nunca he llorado con una película, debo de confesarlo, lo que amo de las imágenes no me acercan a la realidad, todo lo contrario me crean una fantasía, algo ficticio que es lo que me mantiene en la butaca. Mis pasiones son fuertes, pero generalmente darles un nombre o una definición no es sencillo, me limitaré entonces a descubrir la serie de emociones que hacen del cine una de mis grandes pasiones: Yo necesito al cine, necesito como quien necesita alguna otra adicción, necesito observar la construcción de esa imagen, la música que la acompaña, los efectos, los diálogos, encuadres, vestuario, etc, etc, etc., pero lo que más deseo al ver cualquier cinta es sentir el escalofrío que me invade por cualquiera de estas caracteristícas, estudiarla y verla una y otra y otra vez para admirar su belleza, su fealdad o lo sublime que puede ser para los oídos. Yo necesito al cine, necesito saber que alguien comparte mis sensaciones, necesito admirar la luz, los colores, la naturalidad de las acciones y participar de las historias que jamás seré yo.
Creo que he llegado al punto principal, soy cinéfila por la razón de que todo lo que veo sólo lo veo, no lo viviré nunca, pero me encanta ser testigo...
1 comentario:
Espero una segunda parte pronto. ojala termines los borradores que traes, en mente. Ya se que no soy quien para decirlo pero ya lo he dicho.
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