martes, 10 de febrero de 2009

Profundo Carmesí/ Arturo Ripstein/ 1996



La soledad es uno de los temas que aquejan al ser humano y que han sido representadas en varias expresiones artísticas, el cine no ha sido la excepción, dicho sea el caso en dos de mis películas favoritas se aborda el tema con interpretación y dirección sublime: párpados azules y profundo carmesí, pero me limitaré a hablar sólo sobre la segunda ya que en algún momento en este blog se hablo sobre la primera.
Ripstein aborda el tema a partir de la historia de Coral y Nicolás, ella es un enfermera pasada de peso madre de dos hijos e infeliz con su vida solitaria, por su parte él es un hombre calvo con bisoñé que vive de estafar mujeres solteras, es así como llega a la vida de nuestra protagonista. Por azares del destino, esta pareja de seres solitarios terminan por convertirse en amantes y complices de diversos actos hacia otras mujeres con tal de manterse unidos y con un mismo fin en la vida.
Sin duda dos seres complejos que construyen de la incondicionalidad el camino hacia el amor, con toques psicológicos intensos e interesantes, el director nos acerca a la realidad de una mente psicopáta donde el amor también existe.
Mi escena preferida: ella abandona a sus hijos para poder irse con él, y a la entrada de un hospicio le hace prometer a la niña que la olvidará, que es importante aprender a cuidar el corazón, los pequeños hijos sólo lloran y suplican que no los dejen pero es inevitable, la madre los abandona y se va con el que decide será el amor de su vida.
Estar solos no es naturaleza del ser humano, sin embargo lo que dejamos y cambiamos para no estarlo es lo que notablemente no es hace diferentes al resto, una película altamente recomendable, donde las pasiones nos unen al otro, donde la complicidad nos evoca una sola realidad y donde la verdad como pareja es la única que cuenta.

1 comentario:

Eleazar dijo...

Abra que verla, ya tengo ganas pero hay mucho por ver y poca vida creo yo, pero intentare verla proximamente.